CLASIFICACIÓN
Esta obra pictórica titulada La noche
estrellada fue realizada en el año 1889 por Van Gogh. Estilísticamente
pertenece al Postimpresionismo. Se conserva en el Museo de Arte Moderno (MOMA)
de Nueva York.
ANÁLISIS
Van Gogh lo pintó cuando estaba internado por
problemas mentales en el asilo de San Pablo de Mausole en la población francesa
de San Remigio de Provenza. Realizado en un estado anímico pesimista, de hecho,
se suicidó un año después, incluye elementos relacionados con la muerte como
los cipreses y la iglesia. El mismo tema de la visión nocturna de un firmamento
vibrante, mutable e inconmensurable, se relaciona con la pequeña existencia
humana y quizás con un más allá, incomprensible como las mismas estrellas.
Compositivamente observamos dos partes diferenciadas. En la parte superior, Van Gogh plasma el firmamento nocturno dinámico. Mientras que en la parte inferior, frente a un cielo cambiante, el pueblo a los pies de la colina, aparece estático, en calma bajo la luz de las estrellas. El ciprés y la aguja de la iglesia, aparece como nexo de unión entre ambas partes, de la parte terrenal y de la parte celestial.
El color y la pincelada son características del pintor. Con las pequeñas pinceladas largas, sinuosas, pastosas y con colores intensos, Van Gogh crea cuadros vibrantes, que transmiten la fugacidad del momento producidos por la inestabilidad de la luz y el color. A través de las cortas pinceladas yuxtapuestas creando formas circulares y onduladas logra plasmar el tintineo de las estrellas y el movimiento del cielo.
CONCLUSIÓN
Esta obra condensa, a finales de la
vida del autor, muchos elementos que pintó con anterioridad. Los cipreses y el
cielo sinuoso, por ejemplo, en Campo
con cipreses (1889). Otras vistas nocturnas aparecen en Noche estrellada
sobre el Ródano (1887), en Terraza del café en la Plaza del Foro
(1888) o en La iglesia de Auvers (1890).
Los pintores más impresionados por la obra de Van Gogh fueron los fauvistas en Francia y los expresionistas en Alemania. Durante la segunda mitad del siglo XX, los expresionistas abstractos, entre otros muchos artistas estuvieron fascinados por la obra de Van Gogh. Francis Bacon en varias ocasiones se inspiró en obras como Pintor de camino al trabajo (1888) para realizar obras como, Estudios para retratos de Van Gogh (1957) o Homenaje a Van Gogh (1985).








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